jueves, 15 de enero de 2009

Ese hombre

Hay algo que me ata, algo que me une, algo que está en tus ojos. Hace que te invite a cenar, que me siente contigo y te escuche, que me ría, contigo y de ti, que te quiera sin saber por que. Me quedo sentada en la silla, me levanto si tu te levantas, mi mano se mueve con la tuya cuando quieren unirse, mis pasos se acompasan a los tuyos, inclino mi cuerpo hacia ti para poder rodearte con los brazos mientras andamos… me dejo llevar.

“¿has visto? Ese hombre está cenando solo… pobre me da pena”

¿Cuántas veces algún desconocido nos ha inspirado lástima? Muchas, tal vez. Pero ¿sabemos cuantas veces hemos sido objeto de lástima por desconocidos? La segunda pregunta no nos hace tanta gracia, ¿verdad?

domingo, 11 de enero de 2009